El Piloto que fue agente de la CIA, traficante de armas y socio de Pablo Escobar

 El Piloto que fue agente de la CIA, traficante de armas y socio de Pablo Escobar

A Barry Seal lo califican como pariente de los pájaros

Por Sofía Nederr.- “Un aventurero rebelde como los que, en el pasado, hicieron grande a América” es el epitafio que se lee en la tumba del piloto estadounidense Adler Berriman Seal, mejor conocido como Barry Seal. La frase que registra su lápida fue escogida por quien vivió su existencia al máximo de la adrenalina, sobrevoló los cielos, traficó con drogas y luego se convirtió en un informante estrella de la DEA, la agencia antidroga de la Casa Blanca.

Seal, nacido en Baton Rouge, Estados Unidos, en 1939, comenzó a registrar su nombre en la historia cuando a los 15 años se convirtió en el piloto más joven en emprender un primer vuelo solitario en la aviación norteamericana. La experticia del piloto en el aire es recordada por muchos, quienes lo califican como pariente de los pájaros.

En los años 60, Barry Seal debutó como piloto comercial para TWA (Trans World Airlines), pero su estadía allí fue truncada cuando la aduana estadounidense lo arrestó por el transporte ilegal de 7 toneladas de explosivos a México. Este es uno de los episodios que relaciona al piloto con operaciones de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) debido a que la referida aerolínea era propiedad del empresario Howard Hughes, vinculado con el organismo estadounidense.

Los nexos de Seal con la CIA lo asocian con varias operaciones encubiertas, entre las que se encuentran la lucha contra el ejército sandinista, durante la revolución que tuvo lugar en Nicaragua y el financiamiento de la lucha armada durante la guerra en Irán. La historia también lo relaciona con los planes de la Operación 40 que se basó en ejecutar acciones para sabotear, derribar y asesinar al líder de la revolución cubana, Fidel Castro. Este objetico cobró fuerza después de la frustrada invasión norteamericana a la isla caribeña.

El director cinematográfico Doug Liman, quien hizo el filme “El Traficante”, señaló que el piloto “nunca dejaba pasar una oportunidad que viera y que acabó convertido en el mayor traficante de drogas de la historia de América y además el piloto más significativo que voló para la CIA en los años 80. Consiguió ganarse la confianza de la CIA y de Pablo Escobar y jugó para los dos”.

Pablo Escobar: mi hermano, mi jefe, mi amante, mi enemigo

Son precisamente los vínculos con Escobar, el narcotraficante más icónico de Colombia, lo que condujo a Seal a ser asesinado en 1986. Ese día, cuando recibió 50 tiros, el piloto tenía 46 años. El autor material de su muerte fue un sicario mexicano de nombre Luis Carlos Quintero Cruz. Para el momento de su asesinato, sobre Seal pesaba una orden judicial que lo obligaba a permanecer, diariamente, desde las seis de la tarde a las seis de la mañana en las instalaciones del Ejército de Salvación en Baton Rouge (Lousiana), lugar donde murió.

Después de estar conectado con los carteles de la droga en el país sudamericano, el piloto, ya alistado como testigo y cooperante de la DEA, en 1984 fue el primero que pudo fotografiar al jefe del Cartel de Medellín durante una operación del narcotráfico. La muerte de Seal se cree que fue un ajuste de cuenta de los capos de la droga, pero no se descarta otro origen dado que se atribuye al piloto el conocimiento de múltiples pecados de la CIA.

La imagen de Pablo Escobar fue lograda por Seal tras esconder una cámara fotográfica en la trompa del avión carguero durante una operación en la que participaron otros narcos. Este hecho, que sirvió para documentar el expediente contra Escobar, ocurrió en el aeropuerto “Los Brasiles” de Nicaragua, durante el transporte de 600 kilos de cocaína. Algunos también vinculan a Barry Seal con el asesinato del presidente John F. Kennedy debido a que el asesino del mandatario, Lee Harvey Oswald, fue su compañero en los tiempos de cadete y por su presunto apoyo a otras personas vinculadas al magnicidio ocurrido en 1963.

Espacio libre

Barry Seal incursionó en el tráfico de drogas en aras de aprovechar el “espacio libre” que quedaba en las aeronaves que piloteaba. Estas actividades delictivas iniciaron en 1976 y se hacían durante los viajes de retorno de países de América Latina hasta los Estados Unidos.

Tres años después, el piloto, narcotraficante e informante fue detenido con un cargamento de cocaína valorado en 25 millones de dólares.

Durante su estadía en una cárcel de Tegucigalpa (Honduras), Seal conoció a un socio del capo Jorge Ochoa, de nombre William R. Reeves, quien los conectó para que Seal prestara los servicios de pilotaje para nuevos entramados del narcotráfico.

Posteriormente, otro amigo de Seal convenció a Ochoa y a Escobar de respaldar la lucha comunista de los “contras” en Nicaragua. Se calcula que el piloto devengaba hasta 500.000 dólares para los vuelos con radares apagados en los que transportaba estupefacientes.

Seal negoció su cooperación con la DEA luego de que, en los 80,  le incautó un cargamento en Fort Laudardale (Florida). A partir de allí comenzó a “cantar” y testificó, entre otras historias de peso, que los narcos de Medellín financiaban a los sandinistas. 

Tom Cruise, de piloto de avión a narco en 'Barry Seal: El traficante'

Billetes en los bosques 

 A Seal se le atribuye una fortuna tan amplia que son celebres las anécdotas del entierro de sus billetes en los bosques. Se estima que producto de las operaciones con el narcotráfico, el piloto logró amansar más de 3 mil millones de dólares. Barry Seal logró transformarse en una celebridad en Mena, Arkansas, donde vivió desde 1981. El blanqueo de dinero lo condujo a ser considerado por los lugareños como un héroe. Paralelamente, Barry Seal fungía como un esposo devoto y un padre ejemplar dedicado a su mujer, Lucy, y a sus 5 hijos.

“Barry era un piloto genial, amaba profundamente a su familia. También es un antihéroe que solo quería ser un aventurero. No hay excusas para lo que hizo, pero reconozco que realizó sus sueños. Fue alguien que vivió más allá de las reglas cuando aún podía hacerse algo así en la aviación. Hoy en día todo está perfectamente controlado y los espacios aéreos muy delimitados. Pero las cosas que hicieron él y otros pilotos en aquella época eran tremendas”, señaló Tom Cruise luego del rodaje del filme sobre Seal. Cruise, actor y también piloto, se sintió atraído por el polifacético perfil del informante.

El actor reconoce que Barry Seal dejó un legado de historias inverosímiles.

La Bola De Fuego

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