La historia de amor y muerte que conmovió a Francia en 1989

 La historia de amor y muerte que conmovió a Francia en 1989

Por Sergio Dahbar.- Una historia de amor y de odio, de locura amorosa y desesperación, que ocurrió en Francia y que mantuvo a la opinión pública sentada frente al televisor. El personaje central se llama Henri Pacchioni. Hoy tiene 75 años y fue submarinista, exempleado petrolero, lobo de mar sin domicilio fijo. Conmovió a la sociedad francesa entre 1989 y 1996.

Fue acusado de matar a su pareja Michèle Moriamé y de huir con su hijastra, Emilie, una niña con problemas de autismo. Un rocambolesco escape por diferentes continentes precedió su regreso a Francia, donde fue capturado otra vez. La suerte nunca estuvo de su lado.

Condenado a 12 años de prisión, Henri Pacchioni fue puesto en libertad en 2001. Vive en Marsella, con Emilie, pero sueña con regresar a Brasil, donde piensa que su hija será mejor atendida. El crimen por el que se le acusa nunca fue resuelto por la justicia francesa.

En 1989 Henri Pacchioni denunció ante la policía que su compañera, Michèle Moriamé, había desaparecido sin dejar rastros. Siete meses más tarde, lo arrestaron provisionalmente, mientras investigaban el caso.

En ese momento, su confesión es clara como el agua. “Peleamos, porque Michèle le pegaba a nuestra hija, Emilie. La empujé. Lamentablemente, su cabeza chocó con el respaldo de la cama y cayó sin vida al piso. Asustado, la tiré en un estanque”.

El problema es que el cuerpo de Michèle Moriamé no aparece por ninguna parte.

En octubre de 1990, Henri Pacchioni se deprime. Piensa en su hija. Siente claustrofobia en una celda miserable con barrotes, lejos del mar. Se inmola. Sólo la cabeza se salva de las llamas. Pasa cuatro meses en terapia para quemados, dentro de un hospital con vigilancia extrema. Del cuarto blindado pasa al centro de rehabilitación, donde la seguridad se distrae.

La huida

En octubre de 1991, Pacchioni escapa. Recoge a Emilie y huyen durante cuatro años en busca de una segunda oportunidad.

Se hacen llamar Pérez. En Cerdeña, Pacchioni pesca crustáceos. De allí viajan a Brasil, donde este aventurero nato compra esmeraldas, que revende a compradores europeos. Gana dinero, que aparentemente deposita en una cuenta con su propio nombre en Ginebra. Pero el signo de la derrota no se aparta de sus vidas. Un enredo con esmeraldas no canceladas los coloca en apuros .

Escapan a Río, pero sus acreedores los encuentran fácilmente. Deben regresar a Francia para que paguen, pero les roban los papeles falsos. Acuden a la embajada francesa, donde les otorgan nuevos pasaportes para seguir siendo la familia Pérez.

Pacchioni deja a Emilie un tiempo en Marsella. Y se traslada a Zaire. Intenta reiniciarse en el negocio de las piedras preciosas. Pero los guerrilleros hutus lo desvalijan cerca de la frontera ruandesa. Regresa a Marsella y recupera a Emilie. Pero lo capturan.

Se declara inocente ante un jurado y una nación que no pueden desprenderse de la televisión. El 5 de octubre de 1996, Pacchioni fue condenado a 12 años de prisión.

La Bola De Fuego

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