Pablo Escobar Gaviria el “Robin Hood Paisa” deja un legado de delitos e impunidad

 Pablo Escobar Gaviria el “Robin Hood Paisa” deja un legado de delitos e impunidad

Por Sofía Nederr.- El Capo de Medellín penetró todos los ámbitos sociales y logró un puesto en el Congreso para evitar su extradición a Estados Unidos. Sin separarse de su familia, fue amante de innumerables bellezas.

Las actividades de Escobar Gaviria iniciaron en la década de los años 70, en una época en que el tráfico de estupefacientes se sumió a la violencia endémica que reinaba en Colombia debido a los enfrentamientos entre el Ejército, la guerrilla y los grupos paramilitares. En ese contexto, el expediente de este capo, considerado como uno de los narcos más peligrosos del mundo, incluye las acusaciones por los magnicidios del dirigente político y candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, del Ministro Rodrigo Lara Bonilla, el Procurador General de Colombia, Carlos Mauro Hoyos, Guillermo Cano, los secuestros de Andrés Pastrana, posteriormente presidente de Colombia, Francisco Santos y Maruja Pachón.

El prontuario también habla de la voladura de un avión de Avianca con 109 muertos, la explosión de una bomba en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) con 70 víctimas y la explosión de cerca de 45 carros bomba, entre otros actos de terrorismo.

La relación de Pablo Escobar con la política colombiana data de 1982, cuando el capo de la droga se postuló como candidato a la Cámara de Representantes de Colombia, cargo que obtuvo. La historia contemporánea revela que la llegada del capo a las lides políticas se cimentó sobre el “narcopopulismo” del cual fue su mayor representante.

De allí que el líder del Cartel de Medellín vendió la imagen de la realización de obras sociales y bienes públicos como la construcción de casas y de canchas de fútbol.

Al mismo tiempo, Escobar ayudaba a los más pobres de Medellín, hecho que le ganó el apelativo del “Robin Hood Paisa”. Con esta estrategia, el capo se aseguró de lograr el apoyo popular y blindarse contra sus enemigos y, a la vez, limpiaba el origen ilegal de su patrimonio.

Parte del atractivo para que el narco se inmiscuyera en la política; La Ley 27 que decretaba el tratado de extradición con Estados Unidos. El capo se opuso a la ley y luchó por preservar su inmunidad parlamentaria. Los otros narcos del Cartel de Medellín temían mayor persecución al aumentarse el escrutinio público sobre sus actividades ilícitas. El origen del temor se cumplió cuando Rodrigo Lara Bonilla, entonces Ministro de Justicia, denunció públicamente la penetración del narcotráfico en el Congreso a través de Escobar.

El capo pasó de ser un presunto narcotraficante a un narcotraficante comprobado cuando se difundió, en el diario El Espectador de Bogotá, que denunció el arresto, años antes, del congresista Escobar por tráfico de cocaína y el asesinato de los detectives que investigaban su caso. Esta información originó la expulsión del narcotraficante del Congreso en 1984.

Un camión cargado con 60 kilos de dinamita explotó en la sede de El Espectador en Bogotá

Justo un año antes, en 1983, Pablo Escobar comenzó a figurar en los archivos secretos de la DEA y Estados Unidos le canceló la visa de turista.  La incursión de Escobar en el narcotráfico fue registrada desde 1976, cuando estuvo detenido por la posesión de 19 kilos de cocaína, aunque su caso fue sobreseído.

El negocio creció vertiginosamente y comenzando los 80, el antíoqueño era dueño de una exorbitante fortuna. No obstante, el tamaño de su capital no se conoce con certeza, de acuerdo con la revista Forbes, para finales de los años 80, el capo acumulaba 3.500 millones de dólares. Pero en un testamento hecho luego del nacimiento de su segunda hija, Manuela, se calculó su fortuna en 120 millones de dólares.

Con su asesinato, hace 25 años, sobrevino la desarticulación de su Cartel, y de otras organizaciones similares. Aunque no fue el fin del narcotráfico significó el fin de una era en que estas organizaciones delictivas desestabilizaron a Colombia. 

La Catedral 

Durante el gobierno de César Gaviria, se aprobó la Constitución de 1991, en la que quedaba prohibida la extradición de ciudadanos colombianos. Esta disposición constituyó una garantía jurídica para Pablo Escobar y otros narcos que anunciaban su preferencia “por una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”.

El capo mandó a construir una cárcel, denominada La Catedral, al sur de Medellín de la que se fugó luego de 406 días después de su reclusión, en julio de 1992, debido a los rumores de que Estados Unidos tomaría por asalto el penal. Era una prisión de lujo que hoy figura como un sitio turístico: Contaba con canchas de fútbol, gimnasio, cascadas naturales, obras de arte y amplios ventanales amplios con hermosas vistas. Tras su huida, Escobar Gaviria retornó a sus actividades ilícitas y especialmente al terrorismo.

Las excentricidades 

Aunque solo se casó con María Victoria Henao, con quien tuvo dos hijos (Juan Pablo y Manuela); el jefe del Cartel de Medellín tuvo innumerables relaciones con mujeres de todos los ámbitos, teniendo predilección por las reinas de belleza y las vírgenes.

A Henao, con quien se casó cuando la joven tenía 15 años y él 26, Pablo Escobar le compensaba las ausencias por “trabajo” y amores con chocolates suizos, flores que le llegaban en un jet privado, pinturas de Dalí; esculturas de Rodín, y los excéntricos animales que el Capo albergaba en su hacienda “Nápoles”.

La hacienda pasó de ser una “chocita”, como evocó en varias oportunidades Henao (que huyó a Argentina con sus hijos en 1993) a transformarse en un ostentoso rancho, de 3000 hectáreas, que contaba con lago y zoológico propios, además de motos de agua, boogies y motocicletas.

“Mi infancia estuvo rodeada de lujos, de excentricidades, de excesos”, ha señalado Juan Pablo Escobar, quien en Argentina adoptó el nombre de Juan Sebastián Marroquín Santos. Esta vida de lujos tuvo sus límites en 1984, cuando fueron perseguidos, y les tocó huir constantemente después de que Pablo Escobar ordenó la muerte del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla.  El hijo del narcotraficante ha contado que desde ese momento su padre no tuvo empacho en reconocer su profesión de delincuente, aunque sin revelar detalles a la familia.

La amante que cooperó 

Dentro de los romances de Pablo Escobar figura el que tuvo con la animadora Virginia Vallejo, quien provenía de la Alta Sociedad colombiana. La relación se dio entre 1983 y 1987.

“Cuando empezó la relación, pensaba que él podía convertirse en un líder político, le acompañaba a los mítines y él me dijo que yo iba a ser su Manuelita. Me creí que podía ser la amante de un líder que tuviera compasión por ese pueblo tan sufrido y pobre”, dijo Vallejo, quien vive en Estados Unidos y se acogió al programa de protección de testigos de la DEA.

Vallejo, autora del libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, asegura que el capo, quien la enviaba a buscar en un jet privado para que pasaran juntos el fin de semana, anhelaba que ella fuera su biógrafa.  Vallejo lo ayudó a prepararse para conducirse ante las cámaras de la televisión.

Finalmente en 1993, la noticia del asesinato de Pablo Escobar Gaviria, el jefe del Cartel de Medellín, recorrió el mundo. Fue un icono de los tiempos en que el narcotráfico infiltró con mayor fuerza los ámbitos políticos, sociales y económicos de Colombia. La información sobre la muerte, provocada por el arma del policía Hugo Aguilar, avivó la memoria sobre el legado de delitos, las asociaciones de negocios, el entramado de impunidad y los vínculos sentimentales del narco que nació en Antioquía en 1949.

La Bola De Fuego

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