Ted Bundy: Un seductor asesino y violador en serie

 Ted Bundy: Un seductor asesino y violador en serie

Por Sofía Nederr.- De buena apariencia y modales de caballero, Bundy vestía de manera impecable y ostentaba una gran popularidad. Su récord es de 36 homicidios.

En enero de 1989, fue ejecutado en la silla eléctrica, en Florida, Theodore Robert Cowell Bundy, mejor conocido como Ted Bundy, luego de confesar haber cometido 36 homicidios entre 1974 y 1978 en 7 estados de los Estados Unidos. De buena apariencia y modales de caballero, Bundy vestía de manera impecable y ostentaba una gran popularidad, pese a que en su infancia y juventud fue bastante solitario e inseguro.

Sobre su forma de actuar, Scott Bonn, sociólogo y criminólogo de la Universidad de Drew en Madison, llegó a decir que Ted Bundy “era buenmozo, exitoso, las mujeres lo encontraban muy atractivo, lo que explica que varias de sus víctimas se fueran con él hacia su auto sin conocerlo, luego las secuestró y las mató. Parecía el hijo del vecino y eso es lo que asusta, porque si el hijo del vecino es un asesino en serie, eso significa que todos somos víctimas potenciales».

Parece que hubo dos detonantes de los instintos asesinos de Bundy. En 1967, conoció a la mujer de sus sueños, bella, sofisticada y de buena posición social, compartían su gusto por el esquí, se enamoraron y llegaron a ser novios. Se trataba de Stephanie Brooks. Pero, en 1968, la chica rompió el corazón del joven al romper el vínculo porque Bundy no era lo suficientemente ambicioso para triunfar en la vida. Esta ruptura lo marcó.

El otro hecho se suscitó en 1969 cuando descubrió que quien creía su hermana mayor, era en realidad su madre. Ted Bundy, hijo de un veterano de la Fuerza Aérea, vivió sus primeros cuatro años en casa de sus abuelos maternos bajo la creencia de que eran sus padres.

El primero de los crímenes de Bundy ocurrió a los 27 años, en 1974, cuando luego de ingresar en el cuarto de la universitaria Joni Lenz, la golpeó con una palanca metálica y la violó con la pata de una cama. La estudiante sobrevivió al ataque, pero con daño cerebral permanente.

Ted Bundy, que estudió psicología y derecho, usaba un modus operandi que era presentarse ante sus víctimas con un cabestrillo en uno de sus brazos e ir cargado con libros. En otras oportunidades, lucía como un conductor con fallas para encender su Volkswagen.

Historial de víctimas

Meses después del primer crimen, al que precedieron hurtos y robos en varias casas, Susan Rancourt de 18 años, en abril de 1974, caminaba por los jardines del Central Washington State College cuando desapareció. Igual le pasó a Roberta Parks, de 20 años, quien nunca apareció pese a que había acordado ir a tomar café con unas amigas.

En el expediente figuran una treintena de casos, entre ellos el de Carol DaRonch, quien logró escapar el 8 de noviembre de 1974. Bundy abordó a la víctima en el Fashion Place Mall en Murray, Utah. Después de detener abruptamente el coche al que logró que DaRonch subiera, Bundy sacó una pistola y le esposó una muñeca, pero la chica pudo apartarse antes de que el hombre pudiera fijar el otro extremo de las esposas. Ella lo golpeó en la cara y salió corriendo. Consiguió que un motorista que pasaba la llevara a la policía. Años después, Carol DaRonch testificó contra Bundy.

Sin embargo, la mayoría de las chicas no contó con la misma suerte. Una de ellas fue Caryn Campbell, de 23 años, quien el 12 de enero de 1975 fue con su prometido a un seminario en Aspen, Colorado. En medio de su descanso en el salón del hotel donde se hospedaban, la joven fue a su habitación para buscar una revista, pero nunca regresó. Un mes más tarde su cadáver fue hallado en un banco de nieve con síntomas de violación y agresión física.

Otros de los crímenes de Bundy ocurrieron en el edificio de la fraternidad Chi Omega en 1978. En ese lugar, entre otros, fue encontrado el cadáver de Lisa Levy, que había sido golpeada en la cabeza y brutalmente violada y el de Margaret Bowman, quien fue, estrangulada mientras dormía, con un golpe en la cabeza que le destrozó el cráneo.

Maníaco depresivo

El diagnóstico hecho por psiquiatras a Ted Bundy era que el apuesto norteamericano era maníaco depresivo, con episodios oscilantes de euforia y tristeza, y que sus crímenes fueron perpetrados bajo los efectos de esta patología. Una de sus últimas expresiones antes de ser ejecutado, el asesino esgrimió: “¿Qué es uno menos? ¿Qué significa una persona menos en la faz del planeta?”.

Considerado el Rodolfo Valentino del crimen, Ted Bundy, aún antes de ser ejecutado a los 43 años edad argumentó que era la víctima de un sistema maligno.

La Bola De Fuego

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

creado por: low-cost-web.com - Diseño Web